Nosotros hemos utilizado el pollo despiezado. Si lo queréis elaborar como en la cocina oriental, deberéis utilizar la pechuga del pollo, teniendo en cuenta, que no sólo la debéis pasar por harina, sino también por huevo.
Ingredientes:
- 1 pollo despiezado
- El zumo de 4 limones
- 3 cucharadas soperas de azúcar
- Medio vaso de vinagre de vino blanco
- 1 vaso de agua
- 1 cucharadita de harina
- Harina para rebozar
- Pimienta blanca molida
- Aceite de girasol
- Sal
Elaboración:
En primer lugar, salpimentaremos el pollo.
Lo pasamos por harina, dándole unos golpecitos para quitarle el sobrante, y lo ponemos a freir en una sartén a fuego medio con aceite de girasol (en este caso es mejor que el de oliva, para que no varíe el sabor).
Mientras, prepararemos la salsa para que se vaya macerando.
Diluímos la harina en el agua.
Una vez disuelta, añadimos el zumo de limón, y batimos bien.
A continuación, añadimos el vinagre, y batimos de nuevo.
Finalmente, añadimos el azúcar y volvemos a batir hasta dejar todo bien mezclado.
Dejamos macerar hasta que esté dorado el pollo.
Cuando el pollo esté dorado por ambos lados, será el momento de echar la salsa que tenemos macerando en una sartén (sin aceite) a fuego medio y sin dejar de remover.
Cuando la salsa rompa a hervir, será el momento de introducir en ella el pollo, y lo tendremos unos 5 minutos cociendo, moviéndolo contínuamente para que no se nos queme y coja un bonito color.
Pasado este tiempo ya sólo queda montar el plato.
En esta ocasión lo hemos acompañado con arroz blanco.
BUEN PROVECHO!!















No hay comentarios:
Publicar un comentario